Desde el pitido inicial, los de Móstoles se mostraron sólidos en defensa y ambiciosos en ataque. La intensidad en la presión y la circulación de balón les permitió adueñarse del centro del campo, apenas pasados 9 minutos de partido, Víctor dispuso de hasta tres ocasiones muy claras que rozaron el gol y mantuvieron en alerta a la zaga visitante. La grada de El Soto respondió empujando en cada acción, consciente de la importancia de comenzar a sumar de a tres en casa.
El premio llegó en el minuto 19, Dani Martínez, con el dorsal 19, abrió el marcador tras un saque de esquina. El portero visitante había realizado un paradón al cabezazo de Rubén, pero nada pudo hacer ante el rechace (1-0).
El tanto dio tranquilidad a los de Ónega, que controlaron el ritmo del partido y generaron peligro especialmente por la banda derecha. Con el control del balón y la ventaja en el marcador, los azulones se marcharon al descanso con la mínima ventaja y la sensación de superioridad.
El regreso al césped no cambió el guion: apenas un minuto después, Rubén amplió la ventaja con un remate al palo corto que el portero visitante no pudo detener. Con el 2-0 y el dominio del medio campo, el partido parecía encarrilado. Sin embargo, el Racing Madrid reaccionó con un impecable gol de falta ajustado al palo descontando en el marcador y, poco después, rozó el empate con un disparo al larguero que por momentos silenció a la afición.
El partido ardía cuando a Cisco le anularon un gol en una acción llena de polémica. Kanouté, con garra, robó en la frontal y picó el balón por encima del portero; el esférico quedó vivo y Cisco lo mandó a la red, pero el árbitro lo frenó todo con un fuera de juego milimétrico que desató la protesta de la grada. Lejos de rendirse, el Móstoles respondió con carácter: Rubén peleó hasta forzar un penalti y Nabil, con frialdad y autoridad, lo transformó para estallar el 3-1. El Racing aún puso emoción en el 94’ con un cabezazo a balón parado (3-2), pero ya no hubo tiempo para más: la victoria se quedó en casa, con alma, con lucha y con corazón azulón.
Con este triunfo, el Móstoles se queda con los tres primeros puntos de la temporada en casa, en un Soto que rugió y empujó al equipo hasta el final. Con un empate, una derrota y dos victorias suma 7 puntos y empieza a hacer rodar es Elefante que se tornará imparable.
Pero esto no hace más que empezar y mañana lunes el cuerpo técnico ya se pondrá a trabajar para ir en búsqueda de una nueva victoria al Matapiñonera el próximo domingo, donde se enfrentara al Sanse B por la jornada 5 de liga.
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